El jardín encantado

Había una vez un jardín que, según decía la gente, estaba encantado. Allí las plantas crecían hasta hacerse enormes, y luego les nacían ojos y una boca y hasta dientes.

Las flores poseían orejas, las abejas sabían hablar y los pajaritos nadaban en el estanque.

Nadie sabia cual era la causa de estos prodigios…nadie, excepto la anciana Mariana. Esta había sido la dueña del jardín y recordaba lo que allí había ocurrido.

-Es cosa de magia -le contaba a quien quería escuchar-. Aquí vivo una vez un mago que estaba tan solo que planto una semilla mágica de la que nacieron plantas y flores con características humanas para hacerle compañía. ¡Creo un jardín con vida propia!

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