Dulcelandia, el país de caramelo

Sofía

Había una vez un mundo de fantasía donde todo era posible y los deseos se hacían realidad.

Allí se llegaba por pura suerte, mientras se dormía, aunque nadie sabia cual era el método para regresar al mundo real.

Sofía llego allí como todos, de casualidad.

Cuando vio que en vez de su cama había un lugar vacío y oscuro, pensó:

  • «Me gustaría que hubiera algo de luz». De inmediato empezó a brillar el sol.
  • «Deseo tener un lugar donde sentarme, descansar y algo de compañía», y apareció un cómodo sillón con un gato para hacerle compañía.

Sofía era muy lista y pensó que seguramente se encontraba en el lugar de los deseos del que alguna vez había escuchado en los cuentos que su padre le leía.

Era un lugar donde podía pedir cualquier cosa y se haría realidad, así que dijo en voz alta:

Ciudad de caramelo
  • «Quiero que esto sea Dulcelandia, el país de caramelo».

Y de inmediato surgió a su alrededor una ciudad hecha de caramelo, con casas de caramelo, semáforos, coches de caramelo, personas de caramelo y hasta una jirafa de caramelo.

Sofía comió hasta que le dolió la tripa, y entonces deseo estar en casa con su mama.

Y como no, su deseo se cumplió y se despertó en su propia cama con el sabor del caramelo aun en la boca.

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