Amigos inseparables

Príncipe Juan

Desde que era apenas un bebé, el príncipe Juan, hijo de un Rey muy poderoso pues tenía un reino muy grande, tuvo un amigo que era hijo de uno de los caballeros de la corte, se llamaba Pablo.

Juan y Pablo crecieron juntos y con el tiempo se hicieron inseparables. Llegaron a estar muy unidos y eran los mejores amigos pues siempre estaban juntos, jugaban, estudiaban, iban de viaje juntos y hacían planes juntos imaginando cómo sería y lo que iban a hacer en el futuro.

Amigo Pablo

Una de las actividades favoritas que tenían era montar a caballo juntos. Siempre estaban galopando por el bosque a ver quién llegaba antes a la cascada de agua que había junto a la montaña.

Les encantaba estar en la naturaleza y disfrutar de ella, de los ríos, de las montañas, de comerse una manzana recién cogida del árbol, del sonido de los pájaros y ver los ciervos en libertad corriendo.

Princesa

Pero el tiempo paso, crecieron y se fueron haciendo mayores.

Cuando Juan se hizo mayor, los reyes le comunicaron que debía casarse con una princesa para asegurar que el reino tendría, a su debido tiempo, un heredero que diera continuidad al reinado de su padre.

Pero Juan no quería casarse todavía. Quería seguir disfrutando de pasar mucho tiempo junto a su mejor amigo.

Pablo en la guerra

Por su parte, el padre de Pablo también quería que su hijo se casara, y como él se negó, lo mando a la guerra a un país muy lejano. Pablo además de pasar un año en crueles batallas, echaba de menos mucho a su buen amigo Juan.

Los dos jóvenes fueron muy desgraciados, ya que eran tan buenos amigos que no podían soportar estar separados el uno del otro.

Al fin los reyes se dieron cuenta de su error y le pidieron al caballero que hiciera regresar a Pablo. Con él volvió la felicidad al palacio, Juan y Pablo no volvieron a separarse jamas, y con el tiempo, cuando Juan se convirtió en rey, cuenta la leyenda que Pablo le ayudo a gobernar como su mejor consejero.

FIN

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